lunes, 11 de abril de 2011

Las Garzas de Medusa



Garzas de Medusa I. Excel-Paint. 2011


Garzas de Medusa II. Excel-Paint-Photoshop. 2011



A unos cien metros de la playa y a otros quinientos de Puerto Banús, en la desembocadura del río Verde del que toma nombre, hay una villa romana siglos I-III. Está escondida en medio de casas, apartamentos, hoteles y urbanizaciones, ignorada y dejada de lado por la circundante ostentación y exceso y por los vistantes de la ostentación y del exceso ajeno que  pasean por las cercanias. Ni nacionales ni guiris ni locales reparan en su existencia.

Al parecer, la villa era la vivienda de los señoritos de una inmediata factoría de salazones. La parte industrial estaría entre la villa y el mar. En la pequeña zona residencial  los mosaicos son muy escasos en color. Las teselas son blancas o grises en su mayoría. Lo que ahora nos parece cosa obvia e irrelevante, la disponibilidad de todo tipo de colores en todos los soportes imaginables, no ha sido siempre así. Cada color suponía un problema técnico, comercial y un coste a menudo muy elevado. La policromía era cosa de ricos o de muy ricos. Cuanto más color más billetes (por eso nunca son grises)

Mosaico de Medusa
El mosaico más conocido de la villa es el de Medusa. Rodean a la gorgona patos, flores, garzas y copas. La primera versión que hice de las garzas del mosaico fue para un óleo. Elegí a esta pareja de entra las cuatro que tiene el mosaico no por otra razón sino por ser la que mejor se veía en la foto que hice. Hace unas semanas saqué a los pájaros del lienzo y los llevé a Excel donde les fui creando alrededor un mosaico curvo e irregular, añadiendo, borrando y cambiando formas y geometrías.

Cuando quedé conforme trasladé la plantilla a Paint. En un lateral hice recuadros con toda la gama de grises que iba a utilizar y los  numeré para no confundirme. Fui colocando las teselas de una en una, copiando los colores del recuadro correspondiente y remarcando cada una de ellas con el color inmediatamente superior.




Aquí procede una reflexión sobre la explotación del  trabajo: si yo en mi casa, sentado, parando cuando quería y manejando únicamente el ratón acabé harto, que no pasarían aquellas pobres gentes arrastradas por los suelos,  teniendo que recortar cada tesela con toscos instrumentos, para luego colocarla, fijarla, etc.  En fin, una explotación.

Cuando terminé, me di a las reflexiones anteriores sobre el color, sus costes y sus dificultades. Para acreditar  la abundacia que en estos tiempos felices nos inunda, se me ocurrió la colorida variante que podeis ver . Aunque a mi el hacerla me costó poco o nada, hubiera sido en aquellos tiempos el pasmo de los pobres productores que elaboraban el garum. Y no solo de ellos sino que también el de sus probos amos, los dueños de los mosaicos, pues viendo el mío se percatarían de que no hay color en la comparación y comprenderían que los suyos, en realidad, no dejan de ser un quiero y no puedo. Es frecuente por los alrededores.

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